La vida de uno cualquiera
18 de Abril de 2007
Un ejercicio sin mucho sentido…
- Nace
- Depende de su madre, la ama
- Confía en el mundo
- Ama a su familia, quizás porque lo dice la moral, quizás es un sentimiento verdadero. No lo sabe.
- Confía en el mundo, entiende que se rige por ciertas normas, cree en las instituciones humanas.
- Se desilusiona de algunas instituciones, se da cuenta de que no todo anda bien.
- Lee.

- Se decepciona del mundo, de la humanidad, no encuentra salida a los grandes problemas sociales.
- Ironiza, observa el mundo desde lejos, no le afecta.
- Le afecta tremendamente, siente impotencia.
- Odia todo lo injusto del mundo.
- Ama a una persona, quizás a más de una simultáneamente o sucesivamente. Le recuerda a la protección de su madre.
- Crece su fe en la humanidad.
- Gracias al ejemplo de una noble persona que ayuda sin pedir a los demás, se da cuenta que no puede esperar a que cambien los demás, a que cambie el “sistema”, pero no quiere cambiar. Todavía no.
- Cambia, mejora, ayuda, hace cosas bien.
- Inspira a unos pocos que se sentían del mismo modo. Siente que el mundo puede ser un lugar mejor.
- Muere siendo feliz, diciéndose que todo irá para mejor. Deja de existir.
- Es olvidado por el tiempo, que es siempre injusto.
Publicado en Filosofía, Ideas, Sociales, Weblog,








