La música, el lenguaje universal
8 de marzo de 2006
Me encantan los lugares comunes (me refiero la expresión verbal). De todas, quizás la que más me gusta es:
“La música es el lenguaje universal”
De aplicación en diversos entornos, por lo general se usa cuando nos encontramos en una discusión acerca de diferentes idiomas, o cuando escuchamos una melodía (o armonía, o ritmo) que nos mueve.
La música no es un lenguaje. Segundo, tampoco es universal.
Estamos de acuerdo en que la música consta de un código: las notas musicales y partituras, etc. (también podría protestar diciendo que muchas culturas no utilizan las notas musicales tal como las conocemos en occidente para hacer música, y que algunas ni siquiera ejercen el concepto de armonía). Para que verdaderamente ese código fuera universal, cada nota, ritmo, o armonía debería tener para todos el mismo significado (o similar, puesto que en el reino de la literatura siempre queda un lugar a diferentes interpretaciones, de la biblia, el corán, 1984 de Orwell, caperucita y el lobo, etc.). Todos sabemos que los conceptos de música en África, en Occidente y en Oriente son claramente disímiles.
Para que fuera un lenguaje, debería transmitir una idea, pensamiento o concepto. Tenemos que aclarar que de todas las artes, la música es la única capaz de una abstracción total. Es completamente carente de todo significado.
¿Quién se atreve a decir que Las Cuatro Estaciones de Vivaldi se asocia efectivamente a las cuatro estaciones?
¿Quién puede exclamar que Minuet en Sol, de Bach, es una composición que soporta y apoya el régimen monárquico?
Objeten, objeten, objeten que hay música revolucionaria, que existen los cantores de protesta, que el tango es triste y el chamamé alegre.
No, señoras; no, señores, la música es abstracción pura.
P.D.: No somos nada
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