Fragmentos del blog de Scott Adams
12 de mayo de 2009

Hoy estuve viendo los atrasados de mi lector de noticias y me encontré con dos joyitas en el blog de Scott Adams (creador de Dilbert):
Sobre intervencionismo/liberalismo (más específicamente sobre un servicio estatal de cuidado de la salud o empresas de salud):
(…) Pero me pregunto si el gobierno puede ser más eficiente que el libre mercado en situaciones específicas, específicamente en situaciones en las que el servicio se trata más sobre software que sobre la cantidad de cerebros, y donde no se necesita inventar nada.
Imaginate una situación en la que estás decidiendo si un servicio en particular debe ser administrado por el gobierno o por un hipotético libre mercado dominado por tres empresas. El incentivo del gobierno es proveer el servicio lo más barato posible. El incentivo de cualquier compañía es transferir la mayor cantidad de dinero desde los consumidores hacia los accionistas. Y para hacer eso en una industria competitiva usualmente terminamos en lo que yo llamo confusopolios. Un confusopolio es una situación en la que las compañías aparentan competir en precio, servicio y prestaciones, pero en realidad solamente están tratando de confundir a los clientes para que no puedan comprar comparando precios.
Las compañías de celulares son el mejor ejemplo de confusopolios. Al consumidor promedio le resulta imposible decifrar qué prestador tiene el mejor contrato, por lo que a los prestadores no les afecta la presión de mercado normal que impulsa a bajar los precios. Es un cartel virtual sin la parte ilegal.
La ventaja de un sistema de libre mercado es la innovación. El mercado tiene un incentivo de probar nuevas cosas. Los gobiernos prefieren evitar riesgos. Si necesitás innovación, vas a querer libre mercado.
En el caso de un seguro de salud nacional, me hago estas tres preguntas:
- ¿Se trata más de software que de cantidad de cerebros?
- ¿Qué tan importante es la innovación?
- El estado del libre mercado para este servicio, ¿Es un confusopolio natural? (…)
Otro, sobre noticias… El post habla sobre el teórico pasaje de los diarios online a periódicos cada vez más locales, hasta llegar al nivel de noticias de la familia. Muy interesante el delirio de Adams. Pero me interesó más esta parte:
(…) Cuando leo las noticias, generalmente estoy más interesado en cómo se han desarrollado las historias a través del tiempo. Quiero saber las “nueva noticias”, o sea los temas que no han sido reportados hasta hoy, pero también quiero tablas y gráficos continuados sobre las “noticias viejas” tales como las guerras y la economía. Mi comprensión sobre la guerra en Irak, por ejemplo, tiene muy poco que ver con lo que hicieron volar hoy y mucho que ver con las líneas de tendencia sobre el total de la guerra. En otras palabras, veo a las noticias en términos temporales. (…)
Este tipo de desarrollo ya se lo pasé alguna vez a mi primo como sugerencia, espero que alguien lo implemente pronto, porque me parece una mejor manera de ver información que la actual, que te cuenta lo inmediato y, para enterarte de las proporciones de los problemas y las comparaciones con hechos pasados, etc., siempre hay que recurrir a las columnas de opinión (que presentan información a cuentagotas y siempre con alguna parcialidad), a notas más grandes que salen cada tanto o a libros que hablan de los temas largo y tendido, pero no me sirven si son sobre temas que no me importan demasiado como para leerme 500 páginas.
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