¿Es fácil dejar de fumar?
6 de junio de 2006
“Son los primeros cinco mil años, después te acostumbrás”. J. M. S. dixit
Hace exactamente un mes que soy no fumador. Y me siento fenómeno.
Vengo fumando desde hace rato, intensamente el último año, en el que casi llego al atado diario. Hace exactamente un mes me bajé de internet el libro “Es fácil dejar de fumar, si sabes cómo” de Allen Carr. Lo leí aproximadamente en tres horas en la pantalla de mi computadora y después “disfruté” de mi último cigarrillo y lo dejé para siempre.
Sin fuerza de voluntad, sin estrés, sin enloquecer al ver a un fumador, sin llorar de angustia, nada. Disfrutando del proceso de dejarlo más que del cigarrillo mismo.
Fue así de sencillo.
Yo no sé cuáles son los poderes de ese libro, pero definitivamente lo recomiendo para los que verdaderamente quieran dejar de fumar (hay gente que dice que quiere dejar, pero en realidad no quiere, yo era más o menos al revés); y para los que hayan dejado pero anden rasguñando las paredes, y pensando en el cigarrillo todo el día.
El autor del libro dice que incluso se puede disfrutar el mono (síndrome de abstinencia, pasa que la traducción es española), y que éste se termina pasadas las tres semanas. Bueno, yo estiré el plazo admitido a un mes, por las dudas, y debo decir que primero lo extrañaba después de las comidas, pero ahora ando fenómeno.
Y para que vean que el tipo este no me paga para promocionar el libro, les dejo el link del eMule para bajárselo pirateado (¡eso es ilegal! ¡policía!). De todas maneras, cuando tenga tiempo voy a ir a la librería a comprarlo, porque dice en el libro (y está bueno) que tenés que tener tu propia copia, y no prestarla ni regalarla, porque es importante volver a leer el texto de vez en cuando para recordar los motivos por los que abandonaste el hábito.
Bueno, ahora que no fumo más, no voy a andar levantando las banderas del no fumador, que se hace el loco, y que le anda apagando los cigarrillos al prójimo, pero les comento porque conozco a algunos que realmente quieren dejar y no pueden. Los que no quieran dejar no dejen, me parece un hábito lindo, con todo lo mal que hace y etcéteras.
Y no se crean que es una pedorrada de autoayuda estilo Bucay, porque van a estar muy equivocados. Esto es practicidad estilo McDonalds, pero sin contraindicaciones. A los fumadores: suerte y léanlo, y para los no fumadores, nada, que no les rompan las pelotas a los que fuman. Manga de ortibas.
Actualización al 2 de Noviembre de 2006: Sin novedad… todo sigue igual, no fumo, no estoy tentado, la vida me sonríe (o se ríe de mí, todavía no distingo). La semana pasada me compré el libro ($25) y lo estoy releyendo, para tratar de desentrañar cuál es el truco que acciona la renuncia inmediata. En realidad, lo compré para prestarlo (aunque se aconseja que no) a algunos conocidos a quienes les pasé el pdf y nunca leyeron más de dos páginas (la excusa es que molesta leer en la pantalla, por supuesto que esa no es la verdadera razón, pero para dejarlos bien en evidencia se los voy a llevar en papel a ver qué dicen).
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