El milagro Elgassi-Bustelli

Era un día nublado. El licenciado Elgassi camina por la calle, silbando un tanguito. El señor Bustelli se aproxima en sentido contrario, silbando un valsecito. De repente, por una de esas conjunciones del destino que no tienen explicación, los silbidos se entrelazan, se produce una mezcla en las melodías que daba la casualidad estaban en tonalidades enarmónicas y sale una especie de contrapunto milagroso de polirritmia no tan increíble como el contrapunto en sí que dura lo que tardan Elgassi y Bustelli en cruzarse y seguir hacia sus destinos mundanos. En el momento del milagro, se abre una nube y un ojo gris rodeado de un triángulo invertido observa el acontecimiento, mientras se dice para sí en alguna lengua extraterrena que él, conversiones, multiplicaciones alimenticias y resurrecciones sí, pero esto no se le hubiera ocurrido nunca.

Julian Rodriguez 2006