Insto a toda persona de refinados gustos musicales a escuchar las composiciones de este artista.
Lo conocí, como la mayoría, a través de la música que realizó para la película Le Fabuleux destin d’Amélie Poulain (Amélie pa’ los amigos), y a partir de ahí me dediqué a conseguir todos los discos (obviamente, los tuve que bajar del internet, porque en esta ciudad para encontrar un disco ya se sabe).
Su forma de componer es siempre tonal y casi minimalista, y, aunque a veces prefiero música más compleja armónica y melódicamente, su música me parece de una gran belleza; una belleza simple. Es intimista, y apela muchas veces a la nostalgia de la niñez en la elección de sus instrumentos; utilizando principalmente el acordeón, que lo define claramente como bretón (además de su gran cantidad de composiciones hechas en 3/4).
Además del disco de Amélie, escucho habitualmente Le Phare y Black Session. El primero tiene muchas de sus mejores piezas y el segundo es un disco en vivo con invitados diversos.