El otro día estaba leyendo Magia Crítica y me encontré con el post sobre los tasers que compró el Gobierno de la Ciudad para la Policía Metropolitana.
Gracias a un ida y vuelta con Alejandro Agostinelli, autor del blog, escéptica y simpática persona, pude ver algunos prejuicios o desviaciones en mi pensamiento, ya que en primer momento me molesté por el tono de la publicación (siendo yo un filomacrista crítico declarado), pero finalmente fuimos buscando algunos puntos en común… Aclaro que el tema que quiero destacar no es el uso del taser, del cual se levantan algunos puntos importantes a considerar en varios comentarios, sino en la perspectiva con la que uno encara las cosas que le resultan favorables o desfavorables.
Reproduzco partes de nuestro diálogo:
Concuerdo con Frano (ver comentario acá), simplificar el tema ’seguridad’ haciendo una reductio ad absurdum de cada iniciativa es querer anular la discusión seria sobre seguridad.
¿Qué hay que hacer? ¿Gatillo limpio? ¿A puro bastón? La reducción de un sospechoso es una tarea para la policía, ¿Podemos reconocerlo? ¿Alguien va a decir que sí alguna vez? Si es una de las tareas de la policía, ¿Conviene efectuarla a balazos, a palazos, con un taser?
No me gustó para nada el post. Más que nada por ser totalmente off topic.
Y ya que estamos con off topics, les cuento algo intrascendente: Hace poco me había agregado a un grupo de Facebook a favor del matrimonio gay, porque lo apoyo totalmente. A los días de haberme agregado, en ese grupo (que sólo publicaba sobre ese tema) comienzan a enlazar a notas oponiéndose a Posse como Ministro de Educación de la ciudad. Ahí mismo me borré de ese grupo. Y eso que estaba en contra de esa designación en el Ministerio, pero me parece muy burdo lo de cooptar lugares temáticos para agendas políticas.
Respuesta de Alejandro:
Julián: siento que te molestara el off-topic (olvidé agregar que lo era, ya está corregido), pero suelo recurrir a esta sección cuando tengo ganas de opinar sobre asuntos alejados de los temas habituales. Aquí mismo también he escrito sobre tópicos ajenos a la bajada del blog, por ejemplo: medios de comunicación, bloggers, la muerte de Sandro, el caso Pomar, la canonización laica de Alfonsín, etc. Esos temas nunca te parecieron off-topic.
Espero haber sido más claro esta vez, y lamento si alguien más se sintió “traicionado” por el off-topic, pero si en este blog no puedo escribir sobre lo que se me ocurre, perdería sentido para mí hacer un blog. (…)
Yo:
Ale, tenés razón, evidentemente mi propia imparcialidad (acá quise decir “parcialidad”) me hizo ver una agresividad mayor en este off topic que en otros, al punto de omitir que cada tanto publicás off topics.
Igualmente, yendo al punto, creo que el problema no es que existan las armas, sino el uso que le vaya a dar la Policía Metropolitana, que si es como en Estados Unidos, es una cagada.
Y justo encontré esto por la internet… parece que la gente mira el canal de noticias que más se asemeja a su forma de pensar, y no quieren que desafíen sus prejuicios.
Yo, por mi parte, todo el tiempo ando buscando que desafíen mis prejuicios, quiero que mis creencias siempre estén sobre el barro, nunca muy firmes.
Alejandro:
Gracias Julián, a mí también me gusta cambiar de opinión -pero antes me tienen que convencer de que estoy equivocado, je-.
Sobre el tema en cuestión, recuerdo que -ayer nomás- el sueño de nuestra generación era abolir las armas, crear mundo de paz con justicia, promover la solidaridad y boludeces por el estilo.
Con el tiempo la agresividad se legitima, y ahora la disyuntiva parece ser “palos” o “picanas”.
¿Me habré vuelto hippie?
Yo:
Por ahí te hiciste hippie nomás…
No sé, he visto a muchos haciendo culto de las armas, fascinándose con este o aquel modelo, a mi me parecen una cagada, pero bueno, un mal necesario.
Igual estoy en contra de la portación y tenencia de armas por parte de civiles, todos sabemos que producen más muerte por accidentes que prevención de delitos.
Más allá de eso, lo que hay que hacer es desmilitarizar a la policía, en muchos lugares se sigue con esa concepción de que son lo mismo o parecido (acá Duhalde mismo dijo que podían servir para los delitos), y las policías modernas van en ese camino de ser un servicio más del estado, que puede andar mejor o peor, pero que no tiene que ver con “dale picana”, “ese es oscurito, vamos a revisarlo”, “uy, mirá, un pelilargo, este es un rebelde, duerme adentro”.
Creo que a los temas que nos molestan o nos hacen ruido hay que mirarlos bien de frente, por eso estoy leyendo el libro de Eugenio Burzaco (El jefe de esta policía), “Mano Justa”, y lo veo como un tipo muy capaz, sensato, y que parece que sabe de lo que habla, con una mirada bastante científica y de análisis de las políticas a implementar, que busca eficiencia y responsabilidad en las fuerzas de seguridad.
Como con todo, vamos a ver qué sale…